| Proyecto de Monumento
“El Junquero de Atalaya”
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Acrílico y alambre, 48 x 30 x 35 cm.
Matilde Eloísa Buela
Cátedra Virginia D´Angelo
Diciembre de 2008
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El tema del junquero me surge hacia
el año 2005 cuando estaba estudiando a los artistas del realismo
en especial Millet y su obra “Las Espigadoras”.

Al ver esa pintura me surgió la idea de representar
un trabajador de nuestras tierras, más específicamente
de mi pueblo de Atalaya, el junquero. Al igual que este artista me interesa
la relación del hombre con el trabajo y a su vez con la naturaleza,
la tierra.
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| El primer trabajo realizado fue hecho de alambre a partir del recuerdo
de haber visto en las costas del Río de la Plata dichos trabajadores.
Es decir que gracias a vivencias de la infancia me inspiré en este
tema. Luego fui recopilando datos acerca de su forma de vida, habitat,
artesanías, y fotografiando a distintas personas como modelo para
realizar las primeras poses de dicho junquero. |
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| Con el tiempo logré encontrarme, entrevistar y sacarle fotos
al junquero más emblemático de la zona de Atalaya, partido
de Magdalena. |
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| Este hombre, llamado Manuel Machado, más conocido como el “indio”,
me inspiró no sólo por conocerlo y apreciarlo sino también
por su personalidad, la estética de su cuerpo con su ropaje, lo
expresivo de su rostro curtido por el sol y el viento. Él es un
auténtico junquero ya que ha dedicado y dedica su vida a este trabajo.
Y no sólo sabe cortar juncos sino que también realiza artesanías
(cortinas, cestas, asientos de sillas, etc.). Siempre en contacto con
la naturaleza, la tierra y el agua; él aprendió además
un amplio conocimiento de su ambiente, acerca de las bajantes del agua,
las mareas, los pozos en el río, el barro blando e infinidad de
vivencias que lo hacen ser un hombre sabio en su trabajo. |
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Luego de tener las fotos de
él logré modelarlo en arcilla tomando ciertos detalles
reales como su rostro, la espalda encorvada y sus pilchas (pantalones
metidos dentro de las medias, zapatillas de lona, boina) y modificando
la posición de su cuerpo al cortar los juncos, es decir la pose
de mi escultura tiene más movimiento y tensión, mayor
apertura de las piernas y brazos. Casi diría que es una pose
un poco irreal ya que es imposible aguantar más de cinco minutos
en esa posición. Pero mi intención es mostrar o transmitir
el gran esfuerzo de este trabajo y lo poderoso del cuerpo humano que
tiene fuerzas para soportar horas y horas en posiciones tan incómodas
que con el tiempo dejan sus marcas en el cuerpo. Sólo personas
con mucha resistencia y voluntad pueden lograrlo. Y con esto quiero
valorar este oficio ya que sólo puede realizarse gracias a las
personas sin necesidad de maquinaria, es decir que el cuerpo sería
la herramienta del hombre. En caso de haber máquinas de cortar
juncos, estas destruirían la costa y contaminarían.
El junquero es una persona que al estar en contacto de la naturaleza
percibe la contaminación como amenaza. Y dicho sea de paso, en
el año 1999, el 15 de enero las costas de Atalaya y Magdalena
sufrieron una catástrofe ambiental ocasionada por el choque de
dos barcos petrolíferos
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Este es otro motivo por el cual
quiero representar a Manuel Machado quien a pesar de ser el más
auténtico junquero de Atalaya habiendo pasado ya casi diez años
no ha cobrado la indemnización por lucro cesante (entre diez
mil y quince mil dólares), pagados por la empresa Shell, responsable
–según la justicia- de la colisión que derramó
5.300 metros cúbicos de hidrocarburo. El intendente de Magdalena,
Fernando Carballo, confirmó al diario Clarín que un fallo
judicial obligó a la petrolera a pagar 2 millones de pesos a
los trabajadores. ¿Cómo es posible que más de 70
personas (no sólo junqueros) lo hayan cobrado y él no?
La indemnización es a causa del desastre ecológico que
trajo como consecuencias ribera, bañados, canales y arroyos empetrolados,
o sea que los balnearios terminaron clausurados en plena temporada,
los pescados flotando, aves muertas y los juncos cuya propiedad es absorber
las impurezas del agua, inmediatamente se pudrieron y así un
sin número de personas y familias enteras (junqueros y artesanos)
sufrieron las consecuencias.
Fue conmovedor escucharlo hablar a Manuel cuando me dijo que cuando
él cobrara ese dinero se iba a comprar un “burro”
(caballo); siendo que como mínimo con ese dinero podría
comprarse más de diez caballos.
Así y todo observé que mantiene el sentido del humor;
antes que le saque las primeras fotos me aclaró que tenga cuidado…que
no se me rompa la cámara.
Me contaba que ya varias veces le habían hecho reportajes para
la tele pero que él nunca pudo ver nada de eso, como recriminando
que le gustaría ver un ida y vuelta.
Es por eso que quiero realizar un monumento en honor a él ya
que mi deseo sería poder regalarle dicho homenaje en vida y mostrarle
que no sólo yo sino la totalidad del pueblo de Atalaya incluyendo
turistas (Atalayenses y Atalayeros), lo reconocen con el más
emblemático junquero de Atalaya y de esta manera mostrarle a
la gente lo importante de la autenticidad.
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El Junco
Nombre científico: Schonoplectus californicus
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| El junco (género Juncus)
es una planta de la familia de las juncaceae, muy común en la
cuenca mediterránea, en América y África, con más
de 225 especies, de sus tallos se extraen muchas fibras útiles.
Las varas de color verde luego de realizarles un proceso de secado son
utilizadas para la confección de diversas artesanías.
Su tamaño depende de cada zona, habitualmente es de 90 centímetros
de altura; pero en lugares más recondidos llegan hasta dos metros.
Vive en suelos húmedos, en riberas y pantanos. La hoja es cilíndrica,
alargada, recta y flexible. Florece de abril a julio. La flor es compuesta,
pequeña y de color pardo. El fruto es ovalado de color marrón.
Como esta planta crece rápidamente y además
origina nuevos tallos hacia arriba desde que permanece enterrado, pronto
da origen y forma el denominado “juncal”. Los juncales retienen
arena, limo y resaca que flotan en el río, elevando así,
la altura del banco de arena original con sucesivas capas de arena y
resaca. A partir de allí prosperará una nueva isla. Luego
aparecerán los primeros árboles y sobre ellos algunas
aves harán sus nidos. Una gran crecida entonces, antepondrá
el arribo de balsas de camalotes, insectos, sapos, cuises y culebras
que llegaran flotando, poblando de esta manera la isla.
El junco es una planta que ha despertado el interés
de artistas como Leonardo Da Vinci quien hizo estudios botánicos
sobre la inflorescencia de los juncos también, de escritores
y es por ello que existen antiguas leyendas “El roble y el junco”,
de origen oriental en la que indica que la rigidez y el inmovilismo
no son garantía de supervivencia ni de inteligencia. Sin embargo
la flexibilidad, en el momento oportuno, puede suponer una actuación
justa, garantía de continuidad y supervivencia. Otra, es la leyenda
guaraní en la que cuenta cómo nace el junco.
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Leyenda guaraní
En las cálidas tierras ocupadas por los guaraníes,
sombreadas de selvas y surcadas por los ríos rumorosos, vivía
una india de notable belleza llamada Pirí. Su hermosura era tan
grande como su vanidad. Al atardecer, cuando el sol dibujaba pinceladas
rojizas en las aguas del río Paraná, Pirí llegaba
hasta la orilla. Acentuaba su esbeltez con su ondulante andar. Se soltaba
sus largos cabellos renegridos y, mientras los trenzaba, se contemplaba
en el río una y otra vez, deleitándose ante su propia
imagen. -¡Qué bella soy! -decía.
Era un ritual que repetía todos los días…
Pirí había inspirado amor en varios muchachos de su tribu,
pero ella no los miraba siquiera. Cuando se dignaba hablarles era para
burlarse de sus sentimientos. Nunca agradecía los regalos que
frecuentemente le hacían sus enamorados. Los arrojaba muy lejos
sin importarle el dolor que les causaba. Sus horas eran una sucesión
de ocios y de vana contemplación.
Un día, el dios de los guaraníes: Tupá,
disgustado por el proceder de Pirí, se presentó ante ella.
Con una voz que revelaba su enojo le habló así: -Pirí,
todo ser humano tiene la obligación de ser generoso con sus hermanos
y, debe dar utilidad a su vida. Tú has desaprovechados todos
los dones que generosamente te di. Por ello, sufrirás un castigo.
Te transformarás en otro ser. Serás una planta tan hermosa
y cimbreante como eres ahora. Te convertirás en junco. Serás
la gran compañera de los hombres y mujeres de esta tierra, y
compartirás todos los momentos de sus vidas. Diciendo esto, Tupá
se esfumó y también desapareció Pirí. Sus
jóvenes enamorados la buscaron noche y día por la selva,
en las orillas del río, junto a las flores, pero en ninguna parte
hallaron rastros de la hermosa india.
Un día, al acercarse al río contemplaron
asombrados una planta desconocida que crecía en las orillas meciéndose
al soplo de la brisa con la gracia de una mujer. La llamaron Junco.
Con sus tallos aprendieron a dar forma a variados objetos de uso cotidiano
tales como costureros, cestos, esteras y muchos otros más…
Las hábiles manos de los tejedores trenzan el junco desde aquellos
lejanos tiempos. Es una artesanía que se ha perpetuado, llegando
hasta nuestros días como un hermoso legado del pasado guaraní
Los Junqueros: "Son como los juncos, que se doblan pero siempre
se mantienen en pie"
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| Los junqueros viven en ranchos muy humildes de la costa, cerca del corte
de los juncos y cuentan habitualmente con la cooperación de todo
el grupo familiar realizando su tarea durante casi todo el año,
en especial en su época fuerte que es el verano. Aprovechan especialmente
las bajantes de las aguas, porque entonces pueden ir con su zorra caminando
o a caballo, por la playa del río hasta las costas más alejadas
del pueblo (Arroyo El Espinillo, La Aguada del Sauce, incluso hasta Punta
Blanca).
Con la espalda doblada, el junquero siega los juncos
con su hoz y con las varillas va formando mazos, hasta que tiene lo
que se llama "mazos de codo", particular medida que abarca
el ángulo del brazo al cerrarse
sobre sí mismo.
Cumplida esta tarea, que es por cierto agobiadora, ata los juncos en
manojos, mazos, los reúne en pilas y luego los carga en la zorra
y los lleva a las canchas de secado que son espacios libres de árboles
para que el sol de sobre ellos plenamente. Allí se extiende el
junco sobre el suelo, en forma de abanico, limpio y cubierto con resaca
compuesta por desechos del mismo, en forma pareja y prolija hasta secarlo
de ambos lados. Terminado el proceso de secado se levanta y se hacen
atados que se almacenan para la comercialización.
En Bolivia-Perú por ejemplo se utiliza para fabricar chozas y
canoas, con esto podemos observar la importancia de esta materia prima.
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| Proyecto en homenaje a Manuel Machado |
La
idea de este proyecto es modelar en arcilla una figura humana, tamaño
real en la posición de un trabajador cortando juncos. Dicha figura
como ya he dicho tendrá las características estéticas
del junquero más emblemático del pueblo de Atalaya: Manuel
Machado. Estará emplazada al ras del piso, es decir sin pedestal,
sólo con un leve modelado imitando la tierra y la arena tan típicas
del Río de la Plata. El hecho de que esté al ras del piso
es para mostrarlo tal cual y para sorprender al espectador que distraídamente
ande por ahí. Además si lo jerarquizáramos en un
pedestal sería demasiado y no estaría transmitiendo la
humildad de dicho personaje que representa a todo el resto. La rambla
o plazoleta del pueblo será el lugar de emplazamiento; exactamente
en una zona menos transitada como para ambientarlo en su mismísima
soledad.
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Antes de concretar este proyecto, he realizado unos cuantos trabajos
hechos en alambre, arcilla, cemento directo, pintura asfáltica
mezclada con arena y en acrílico. Con este último creo
haber logrado más una escultura en sí misma que un ejercicio.
En este trabajo pude modelar la figura detenidamente logrando una mayor
definición en los pliegues de la ropa, rostro y manos. Ya no
es un junquero impersonal sino el junquero de Atalaya.
Luego de modelarlo en arcilla hice el vaciado en acrílico ya
que este material me permitió la más óptima dureza
para evitar luego cualquier fractura al picar el yeso y también
poder retocar cualquier imperfección sin la mínima evidencia.
Otra de las características de este material es la posibilidad
de una carga, es decir que se pueden lograr infinidad de tonos mezclando
el polvo del acrílico cristal con la carga (limadura de bronce,
aserrín, grafito en polvo, tiza, arena, cemento, tierra, etc.).
En este caso utilicé tierra y arena porque es la parte constitutiva
del medio ambiente en la que el junquero realiza su trabajo. De esta
manera podemos observar en la escultura la cierta transparencia del
acrílico, notando las partículas de la tierra y la arena.
En cuanto a la base de la escultura, su forma está dada para
fusionarse con la figura, siguiendo las direcciones y el movimiento
de los brazos y las piernas y logrando así un recorrido de dicho
trabajo que en nada es estático.
Otra de las cosas que me permitió este material es trabajarlo
directamente al imitar el fango en el que mete los pies el junquero
y también colocar cada junco logrando que se adhieran perfectamente
al suelo, estos juncos hechos con alambre de fardo fueron recubiertos
por este acrílico y así le dieron mayor consistencia.
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