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: El impacto del cierre de ramales ferroviarios
Fuente: Diario HOY de La Plata (30-11-2006)
Enviado por ARCANGEL el 30/11/2006 11:04:24 Artículos del mismo
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Pueblos en riesgo de desaparecer
En la Argentina actualmente existen
alrededor de 600 pueblos rurales con menos de 2.000 habitantes. La centralización
de la actividad económica puso a muchas de estas localidades en
el aislamiento absoluto.Hay algunas iniciativas para reconvertir esos
lugares a través del turismo y el desarrollo productivo.
Algunos no han crecido en los últimos diez años, y otros
que ya ni siquiera figuran en el último censo del año 2001.
Todos ellos están en riesgo de desaparecer, y configuran el 40%
de los poblados rurales del país.
Es difícil comprender cómo medidas de índole macro
económicas pueden impactar tanto, y de tal manera, en pequeñas
poblaciones rurales, pero lo cierto es que al no ser interpretadas las
posibles consecuencias de políticas tan despiadadas, generan un
sinnúmero de situaciones, por las que un individuo deba abandonar
su lugar de origen, en busca de oportunidades que su tierra ya no le ofrece.
Centralizar la actividad económica, quizá sirva, a las empresas,
para abaratar costos, u optimizar recursos, pero en el otro extremo de
la cuerda, está la gente común, que se ve obligada a dejar
atrás sus raíces, para ir tras la quimera de encontrar mejores
perspectivas, en un lugar desconocido, lejos de sus afectos, y que generalmente
se vuelve hostil.
Este fenómenos puede ser provocado por producciones regionales
que ya no son rentables, fábricas que cierran, poblaciones que
se ven disminuidas en cantidad de habitantes, y medios de transportes
que dejan de ser comercialmente provechosos, ya sea terrestres, o ferroviarios.
Por otro lado, el camino inverso, también existen pueblos sin infraestructura
acorde para la entrada o salida de transporte terrestre (caminos en buenas
condiciones), siendo las vías el único medio de comunicación
con otras comunidades.
Por eso la decisión política de cerrar ramales ferroviarios
provocó el cierre de toda posibilidad de comunicación para
mantener un vínculo con el resto de la región y los grandes
centros urbanos.
Además, produjo el consecuente cierre de fábricas, por no
poder entrar ni salir con carga rumbo a otros pueblos. Sea cual fuere
el origen, el resultado es el mismo, gente que deja su lugar, pueblos
que van convirtiéndose en pueblos fantasmas primero, y que ya no
figuran ni siquiera en los censos después.
Cuando entramos en alguna de las poblaciones que se encuentran en esta
situación, percibimos la desesperanza, y la aceptación del
olvido al que han sido sometidos, cada uno de los habitantes que aún
quedan allí. Es difícil motivarlos, y hacerles comprender
que todavía pueden revertir su situación, que no está
jugada la última carta, que esa última carta la tienen ellos,
y que es tiempo de jugarla. El tema relacionado con el transporte es fundamental,
no olvidemos que hablamos generalmente de localidades que quedaron lejos
de las principales rutas nacionales, o provinciales, que ni siquiera un
buen camino local los conecta con otras poblaciones, o urbes más
importantes.Pueblos cuyo único medio de acceso posible, eran las
vías del ferrocarril, esas vías férreas, que los
comunicaban con el mundo exterior, a pesar de las inclemencias del tiempo,
esas vía por las que les llegaban noticias, visitas, productos,
gente, oportunidades, y que hoy están vacías, silenciosas,
derruidas, y en algunos casos… ya no están. Cuesta sobreponerse
a esta situación, pero para comenzar a actuar, es imprescindible,
que ellos mismos estén dispuestos, y convencidos de que pueden
lograrlo. Desde la Fundación Responde, buscamos, y encontramos
permanentemente situaciones como la descripta.Tomamos contacto con un
poblado, e intuimos cierto interés por revertir su situación,
viaja un equipo, que entra en contacto con la gente, se realiza una encuesta
para identificar los recursos disponibles, las habilidades o capacidades
que los habitantes tienen, y luego desarrollan un proyecto que posibilite
sacarlos de su letargo, involucrándolos en una actitud proactiva
y solidaria. Muchas veces, la solución llega por proyectos de índole
productivo, rearmando viejas fábricas, o reacondicionándolas
para una nueva finalidad, otras el desarrollo se relaciona con lo turístico,
y otras tiene que ver con la propia producción local. Pero para
cualquiera de ellas, es fundamental quebrar el aislamiento al que los
ha sometido la falta de comunicación, ya sea desde el abandono
de vías de acceso, como la falta de medios alternativos para mantenerse
en contacto con la realidad nacional.Muchas de las poblaciones en riesgo,
fueron lugares prósperos, y con perspectivas muy buenas, durante
mucho tiempo. Generalmente, contaban con una estación de ferrocarril,
alrededor de la cual se desarrollaba la mayoría de las actividades
más importantes. Hoy esa estación está abandonada,
el tren ya no llega, y las vías en pésimas condiciones de
mantenimiento, hacen casi imposible su utilización.Contra esto
también es necesario dar una última batalla. Las viejas
estaciones pueden convertirse en centros culturales, museos, lugares de
encuentro, y puntos de referencia para el turismo. Tenemos el caso de
Mechita, en el KM 200 de la Ruta Nacional 5, en el partido de Bragado,
incluido dentro del Programa “Turismo en Pueblos Rurales”
de Responde. Se trata de un pueblo surgido como un gran taller ferroviario,
con la presencia de un conjunto de casas y edificios de estilo inglés,
de principios del Siglo XX, con gran valor histórico, donde ya
se está desarrollando la actividad turística. Con servicios
gastronómicos, alojamiento en casas de familias, servicio de guías,
y la vieja estación obrando como Museo del Ferrocarril, una oficina
de información turística, y hasta una plaza de las artes,
con exposición de piezas de grandes maestros argentinos. Esto es
lo que puede lograrse con los en los pueblos que aún conservan
el edificio de su vieja estación, pero ya no hay actividad allí.
Para el uso de las vías, el proyecto es ambicioso, no es de difícil
aplicación, materialmente hablando, pero sí es complicado
llevarlo adelante, ya que son muchos los actores que deberían ponerse
de acuerdo, para poder comunicar a un sinfín de poblados rurales,
a través de las vías aún existentes. Necesitamos
que la gente de estas localidades esté en contacto con más
gente, por eso promovemos las visitas a estos pueblos, sobre todo a los
que tienen proyectos turísticos. Es fundamental que sientan que
lo que están haciendo sirve, que es posible revertir su situación,
necesitamos que los conozcan, que los recorran, para ello se prepararon,
y están ávidos de recibir visitas, y poder mostrar lo que
tienen, lo que hacen, y compartir experiencias. Una parte de este aislamiento,
lo estamos quebrando poco a poco, con la conectividad a internet satelital,
pero el contacto personal, es fundamental: vayan, vayan y vean, vivirán
una experiencia enriquecedora
Fuente: Diario HOY de La Plata
(30-11-2006)
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